Paralizada la conurbación por el partido de la selección mexicana

 

Danytza Flores.

Veracruz, Ver.- La ciudad de Veracruz y su zona metropolitana se paralizó con el tercer partido de la selección mexicana de futbol en el mundial de Rusia 2018.

El resultado al terminar el encuentro deportivo fueron los rostros de desilusión por el marcador final, pero al mismo tiempo de esperanza y agradecimiento a la selección de Corea que terminó ganando al conjunto de Alemania para salvar el pase de México a la siguiente fase.

La disposición anunciada por el gobernador para suspender las actividades escolares y oficiales sirvió para observar más personas en establecimientos ubicados en la zona centro de la ciudad.

En el malecón las pantallas instaladas en el denominado rincón del mundial se vieron colmadas de aficionados, mientras que el ambiente en la zona de mercados era similar, en los pasillos los locatarios sacaron sus televisiones para llamar la atención de los consumidores.

Cualquier monitor y pantalla sirvió para que aquellos que no podían dejar sus actividades pudieran mirar el juego contra Suecia, algunos se detenían en la vitrinas de los negocios para atestiguar el encuentro.

Los minutos fueron pasando, la desesperación en el rostro de los jarochos era notoria, la vestimenta predominante fue la playera verde, que en cada momento de tensión era jalada por quienes la partoban.

El primer y segundo gol de Suecia arrancaron los suspiros y las lamentaciones de los aficionados, pero el tercer tanto puso un silencio sepulcral en donde se habían aglomerado los veracruzanos.
El tráfico era escaso en las calles, solo unidades del transporte público interrumpan la quietud.

El partido llegaba a su fin y los aficionados ya no veían las pantallas con el juego, sino ponían más atención al teléfono celular desde donde monitoreaban el juego entre Corea y Alemanía, cualquier resultado adverso contra los europeos, incluso el empate, ponía a México en la siguiente fase.

El gol de Corea fue celebrado como propio, el segundo de ese mismo equipo dió a alivio a los jarochos, que para ese momento ni notaban que México había terminado su partido.
Al final, se celebró la victoria coreana, mientras los jarochos se desplegaban sobre las calles para regresar a sus actividades escolares y laborales, los restaurantes y bares que abrieron a esa hora se desocupan de nuevo y las playeras verdes se guardaban para el próximo domingo.

 
 

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