El Control de los Políticos

 

Isael Cantú.

En la mente del ciudadano, el gobierno aparece como algo extraño, alejado de su cotidianidad y eso a pesar de que él, en la máxima expresión de su ser político: ¡Lo constituyó con su voto!

En la mente del político, el gobierno es un instrumento de poder que le permite regular la conducta ciudadana, según su propia idea del mundo.
Ambos, ciudadano y político, gobernante y gobernado, ocupan espacios diferentes cuyo grado de coordinación, define los heterogéneos modelos de gobierno que conocemos.

El presidencialismo autoritario que vertebra el poder político en México es una construcción que concentra el poder en quien representa al Poder Ejecutivo, y que a la vez subsume al Poder Legislativo y al Poder Judicial y ejerce sobre toda la ciudadanía la presión psicológica de masas suficiente como para crear un “culto a la personalidad” que termina alienándola y le impide, a la ciudadanía, ejercer el control político suficiente para evitar o prevenir, lo más nefasto de una institución: ¡La corrupción!

En la teoría del poder tripartito, que emergió después de las caídas de las monarquías absolutas y que se la debemos a Montesquieu, se plantea que el equilibrio de los tres poderes, sería suficiente para que la república, no se convirtiera en una dictadura o peor aún en una cacocracia… No fue así. A los largo de los cientos de años, las repúblicas se han vuelto bananeras o crueles dictaduras, donde los responsables de oponerse y equilibrar al representante del ejecutivo se han vuelto sus esbirros y hasta sus esclavos políticos y las Constituciones, que claramente señalaban el equilibrio de poderes, se volvieron instrumentos legales que formalizaban el uso antidemocrático del poder… desde el Ejecutivo fuerte, se designaron los hombres y mujeres que ocuparían los cargos que sostienen al presidente y a través de los fraudes electorales, se constituyeron congresos a modo que simplemente se constituyeron en su coro; en la violencia inaudita de la Razón de Estado las oposiciones fueran masacradas o aisladas; mientras que la ideología montada sobre el aparato de modernos sistemas de comunicación recreaban el modelo autoritario y le enajenaban a la ciudadanía su derecho a votar en libertad y constituir un gobierno justo, equitativo, democrático y de derecho. Entre más ignorante la ciudadanía, más profundo el efecto de manipulación que se ejercía sobre ella.

En términos generales, la educación, libera al hombre y también constituye ciudadanías, no simplemente formales, sino reales y capaces de controlar a sus políticos, a sus gobiernos.

Desde el siglo pasado, se ha venido creando nuevos modelos de participación ciudadana cuyo único fin es el de “controlar a los políticos” y evitar que el poder del Estado se corrompa y se utilice en contra del bien común.

Con el término anglosajón de “Accountability”, algo así como “Responsabilidad”, diversos analistas han venido construyendo un modelo de participación ciudadana que vigile, prevenga y controle a los políticos para evitar males mayores en la administración pública.
El control societal, tiene que ver con la constitución de auténticas “CONTRALORÍAS SOCIALES” y esto implica una reforma Constitucional para que tal derecho exista: es decir: los ciudadanos tienen derecho a constituir contralorías sociales sobre cualquier materia de las políticas públicas del Estado y vigilar, con personalidad jurídica propia, que dichas políticas públicas se cumplan al pié de la letra, tal y como lo propuse en mi tesis de maestría y que dice:

Artículo 35.- Son derechos del ciudadano:
I. – VIII. …
IX. Asociarse individual y libremente para constituir contralorías sociales que coadyuven en la formulación, implementación, desarrollo y fiscalización de todo tipo de política, obras y servicios públicos en los que participe el Estado. La Ley General de Desarrollo Social regulará las bases de la conformación de las contralorías sociales, así como sus facultades y atribuciones. Todas las dependencias del gobierno federal, estatal y municipal difundirán ampliamente su programa anual de actividades e impulsarán la creación de las contralorías sociales.
Estoy convencido que nuestra democracia se irá consolidando como un verdadero sistema cultural, en la medida, en que el ciudadano, hombre o mujer, participe activamente como contralor societal… lo peor es dejarle las manos sueltas a los políticos, pues como dice el refrán: en arca abierta hasta el más justo peca.
Por eso, ante la gran transformación que la mayoría del pueblo exigió en la votación del primero de julio, es importante, que todos, hombres y mujeres, asuman responsablemente su papel de ciudadanos activos, participativos, vigilantes, críticos, capaces de ser gobierno y de controlar activamente a los políticos que hemos mandado ha hacerse cargo del gobierno, para que lo hagan bien, de manera eficiente y eficaz y no se roben el dinero público… sino hacemos esto, pues luego entonces: ¡Ni nos quejemos!

P.D. Quién se interese por mi tesis sobre las “Contralorías Sociales” pues me la pide y ya… se la mando. Saludos.

 
 

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1 Comentario

  1. Efrén Cisneros dice:

    Interesante artículo y si me interesa leer más sobre el tema
    efecis@hotmail.com

 
 

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